A lo largo de la historia se ha hablado, escrito y discutido acerca de la labor docente, una labor que aunque parezca sencilla, requiere de mucho más que conocimiento, requiere de planificación, capacidad para transmitir, investigación, estudio constante, paciencia, creatividad y aunque suene trillado necesita sobre todo mucha pasión y amor por lo que se hace.

Llevar a cabo una buena labor docente, siempre ha preocupado a los profesores de cualquiera de las áreas que se impartan, o por lo menos, a los buenos docentes, a aquellos que sienten pasión y amor por enseñar lo que saben, a los que más allá de llenar un libro les apasiona darse cuenta de cuánto su alumno es capaz de aprender de él, y se maravilla de cómo muchas veces esos alumnos sobrepasan sus expectativas.

Si la labor docente, ya era de por sí, una tarea para nada sencilla, imaginemos todo lo que ha significado para los profesores estos dos últimos años, en donde hemos tenido que reinventarnos y reinventar nuestros métodos de enseñanza, porque si algo puede asegurarse es que la forma de enseñar, ha cambiado radicalmente en los últimos dos años, enfrentando una pandemia.

Lo que hace unos años parecía lejos de nuestra realidad, es ahora nuestro diario vivir, impartir conocimientos frente a una pantalla, a veces enfrentándose a problemas técnicos que en ciertos momentos impiden realizar nuestra labor. Pero si dejamos de lado, ese tipo de inconvenientes, la labor docente en esta nueva modalidad ha encontrado un sinfín de nuevas oportunidades y retos. Hablando desde la experiencia en la enseñanza de idiomas, está nueva modalidad, lejos de perjudicar, ha permitido tener acceso a muchas herramientas que permiten a nuestros alumnos acercarse más al idioma que aprende, por ejemplo a través de videos y audios que le permiten conocer muchos más acentos nativos del idioma, y por lo tanto les permite mejorar su comprensión lectora y auditiva en el nuevo idioma. O a través de aplicaciones que le ayudan a practicar con ayuda de la tecnología.

Nos atreveríamos a pensar que ahora, a través de las pantallas, los buenos profesores de los que hablamos al iniciar este artículo, se encuentran mucho más preparados de lo que ya estaban, porque están conscientes que sus alumnos tienen mucho más acceso a la información que antes al estar en un salón de clases, ahora están a un solo click de encontrar una respuesta a sus interrogantes, por lo que clases mejor planificadas y profesores mejor preparados, son dos aspectos imprescindibles en esta nueva modalidad virtual.

Lo anterior, porque nos enfrentamos a un enorme reto, que en una clase presencial quizás era más sencillo de manejar ¿Cómo mantener la atención de un niño de 6 años, un adolescente o un adulto frente a una pantalla y lograr que en lugar de aburrirse en esa hora de clases, aprenda? Es en este punto, en donde es importante transmitir las técnicas que han resultado efectivas, por ejemplo: a) Debemos presentar al estudiante clases mucho más dinámicas e interactivas, si antes la participación del alumno era uno de los aspectos más importantes, ahora es el principal, que el alumno participe y este activo en una clase virtual, será esencial para mantener su atención;b) Olvidemos las clases en las que el profesor es el protagonista, esta nueva modalidad virtual ha reforzado la idea que la clase es del alumno, el profesor solo es un facilitador, por lo tanto, no podemos pasar una hora entera hablando y esperar que el alumno nos escuche con atención, mucho menos si esta frente a una pantalla y rodeado de distracciones, el alumno necesita interactuar, externar su opinión; c) Otra realidad que se ha hecho aún más evidente es la necesidad de tener clases bien planificadas, con diversas actividades orales y escritas que permitan al alumno, mantener la atención, planificar las actividades encaminará al docente a explorar más en el mundo de la tecnología y las aplicaciones, porque siempre estará en la búsqueda de nuevas actividades y aplicaciones que permitan al alumnos aprender mejor, y en la enseñanza de idiomas pueden encontrarse un sinfín de sitios y aplicaciones que permitirán un mejor aprendizaje.

Es aquí donde ponemos en práctica la frase “nunca se deja de aprender”. Muchos docentes en diversas áreas e instituciones rechazaban el uso de diferentes plataformas o recursos tecnológicos para implementarse en clase apegándose a la metodología tradicional, dicha metodología no es funcional en estos días y aún menos con la crisis que se vive en la actualidad. Aprender también es deber de un docente. Los estudiantes aprenden del ejemplo más que de lo que escuchan, cerrarnos a nuevas maneras de enseñar, evitar lo nuevo y enseñar lo mismo de siempre de la misma manera, solo apaga el deseo de aprender de los estudiantes.

Ser docente es un gran reto, y dicho reto solamente se puede alcanzar con dedicación, esfuerzo y mucho empeño, el compromiso que se adquiere con los estudiantes no es negociable. Formarnos y prepararnos es tan importante como educar a nuestros alumnos. Las crisis se conocen por ser medios que explotan la creatividad de quienes pasan por ellas y ésta no ha sido la excepción.

La utilización de la tecnología en las clases más que una opción es una necesidad. Muchos docentes se limitan a trabajar con lecciones de sus libros, dictar o asignar ejercicios, con esta nueva modalidad, la interacción es aún más importante que en clases presenciales ya que necesitamos tener al estudiante enganchado a lo que se está trabajando para tener certeza de que está comprendiendo y prestando atención.

Aún estamos en un proceso de aprendizaje, en esta nueva modalidad de la enseñanza virtual, pero no podemos decir, que han sido dos años perdidos, como muchos piensan, al menos no en nuestra experiencia, en la que hemos podido ver como niños de 6 años o menos hasta adolescentes y adultos han logrado adaptarse y sobre todo aprender y tener resultados satisfactorios, siempre de la mano de un buen docente, quien aún detrás de una pantalla y con muchos inconvenientes, ha logrado transmitir conocimientos a sus alumnos, y los ha visto evolucionar de una primera clase en la comprendía un 1% de lo que su maestro decía en otro idioma, a una última clase en el año, en la que el mismo alumno ha hablado de un tema de su interés con total seguridad en un idioma que no es su idioma nativo.

La enseñanza virtual, no puede sustituir muchos aspectos, como la necesidad de interactuar frente a frente con otras personas, la alegría de hacer nuevos amigos en un salón de clases, o el recibir un abrazo sincero de nuestros alumnos; pero en medio de esta crisis sanitaria mundial, es nuestro deber realizar la mejor labor docente que esté en nuestras manos y no permitir que nuestros alumnos pierdan el deseo de aprender. Es nuestro deber, tomar las herramientas que la tecnología nos ofrece y realizar una buena labor docente con ellas, por supuesto una labor que no transmita sólo conocimientos, sino además amor y empatía a nuestros estudiantes.

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