Por: Denis Tecúm Méndez

Actualmente todos y cada uno de nosotros a nivel mundial, estamos atravesando una situación sin precedentes, la cual nos obligó a modificar nuestras rutinas diarias, desde las más básicas hasta las más complejas, incluyendo el proceso de enseñanza aprendizaje, el cual se ha convertido en una modalidad  virtual. 

Debemos recordar que el modelo educativo ha tenido modificaciones a lo largo de los años, sin embargo, esta situación nos ha llevado a mejorar y aprender, tanto alumnos como catedráticos, hemos adaptado la tecnología como método de enseñanza y la hemos acoplado a nuestro nuevo estilo de vida.

El impacto ha sido diferente en cada uno de los niveles educativos. La experiencia de cada nivel e incluso de cada docente y alumno revelan realidades adversas en distintos medios. Las carencias se hicieron más visibles, lo mismo que las desigualdades. La pandemia nos halló diferentes. Ahora, entre todos luchamos  con variadas herramientas y estrategias para llevar a cabo nuestros objetivos. La comunicación por las redes sociales y las clases virtuales son nuestro apoyo en estos momentos.

Sin embargo, ¿Qué preparación  tecnológica teníamos para educar, para capacitar, y sobre todo para garantizar el acceso a este tipo de educación a  todos los estudiantes en cada rincón de nuestro país? ¡No lo sabíamos!, ¡ni siquiera lo imaginamos!,  ¡nos tomó por sorpresa!, pero hemos trabajado para construir un marco en el cual hemos sido capaces de compartir con nuestros alumnos y también con sus familias al entrar en la intimidad de sus hogares, hemos aprendido a estar constantemente conectados, unidos a través de la tecnología, lo que antes parecía imposible, se logra ahora en segundos, pero ¿qué más hacer?, ¿cómo poder ayudar?, es imprescindible acoplarse, unirse, ser empáticos, apoyarse y sobre todo ser humanos y prestar servicio a nuestro prójimo para lograr nuestros objetivos. Entonces, ¿cómo podemos hacer para mejorar el rendimiento de nuestros alumnos durante esta época de crisis a nivel mundial? Aquí encontramos algunas sugerencias que pueden ser de mucha utilidad:

  •   Indicarle a los alumnos que deben seleccionar un lugar adecuado, un ambiente cómodo, iluminado, donde puedan estar a tono con cada clase que recibirán y sobre todo, tener la concentración necesaria para aprender.
  • Planear las actividades que se realizarán el día siguiente, apoyándose en una agenda, libreta o alarmas, así como calendarizar exámenes y trabajos pendientes, para que puedan rendir al máximo y obtener mejores punteos.
  • Motivar a los alumnos para que sean responsables, constantes, perseverantes, pacientes y tolerantes, con el único fin de cumplir los objetivos trazados al inicio del ciclo escolar.
  • Recordar que es de suma importancia tomar recesos entre clases, esto ayudará a que como alumnos puedan comprender la información que  están recibiendo por parte de sus catedráticos y su mente estará más dispuesta a guardar de manera eficaz la misma.
  • Involucrar a  los padres de familia, compartir con ellos las rutinas, horarios, incluso las reuniones programadas para tratar de facilitar la conciliación académica y la vida cotidiana del alumno. 
  • Como catedráticos es importante conocer cuál es el canal preponderante de aprendizaje en cada alumno, guiándonos por las inteligencias múltiples para  obtener mejores resultados, ya que todos nuestros alumnos son diferentes y sus necesidades también lo son.
  • Y por último, recordar que todos los seres humanos necesitamos el contacto con otras personas para sobrevivir, ahora no podemos hacerlo, pero si podemos demostrar nuestro afecto por medio de un mensaje motivador, una palabra de ánimo o una llamada telefónica. 

“Tengo un día. Si lo sé aprovechar, tengo un tesoro”. “El mundo cambia en un instante y nacemos en un día”. 

Gabriela Mistral